lunes, 24 de marzo de 2014

Maldita distancia.

¿Sabes? Echo de menos los nervios previos a volver a verte cuando me venias a buscar después de estar un tiempo en madrid.
Esos nervios y esa alegría que se incrementaba a medida que pasaban los  minutos y se acortaba la distancia.
Los echo de menos, porque después de eso sabía que ibamos a estar juntos y todo lo demás ya daba igual, solo pensaba en aprovechar los días y saborear cada minuto.
No sé como lo haces, pero cualquier preocupación pierde importacia si te tengo cerca.
Aún recuerdo la emoción de reconocerte a lo lejos y las ganas de correr a abrazarte... viviría toda la vida entre tus brazos si pudiese.

Como no lo voy a echar de menos...
Estabamos bien, y era la mejor sensación del mundo.

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