"Para siempre", ¿recuerdas? y por un tiempo me lo creí.
Acaricio el cristal de la ventana imaginando tu piel, fuera no deja de llover,
y todo está tan gris que no se diferencia la noche del día.
Tengo ganas de todo y de nada, de ti y de mí, de mí y de no sentirme tan perdida.
Me faltas tú y solo quedo yo, que se supone que es lo que quería.
Melancolía, lluvia y canciones tristes y, ¿por qué no?, una botella de whisky, cuando yo nunca bebo...
Será que de tanto quererte, deje de quererme y ahora solo me queda el recuerdo.
He mirado en el espejo y he visto un cuerpo vacío y un rostro desconocido del todo.
"Quizá se trate de un mapache", pensé, y eso me hizo reír... y al momento volver a llorar.
Pero no pasa nada, "Stay Strong"... y enciendo un piti de la marca Chester,
solo porque eran tus favoritos y el olor me recuerda a ti.
¿Como es posible que el mismo amor que un día me salvó
de saltar al precipicio ahora me empuje a él?
Pasamos de matar el tiempo,
los obstáculos,
la distancia,
la tristeza,
las noches
y el frío,
a dejar morir los besos,
el amor,
el amor,
las ganas,
las sonrisas,
las sonrisas,
los buenos días
y los "Te quiero".
Todo por creernos invencibles.
Y ahora yo mataré
los días,
semanas,
meses,
o años;
pensando en ti,
ahogando las dudas de si queda algo por salvar,
los días,
semanas,
meses,
o años;
pensando en ti,
ahogando las dudas de si queda algo por salvar,
llorando la muerte de la osadía que es querernos...
Hasta quedarme seca, cambiar de libro o volver a ver la salida del sol.

