Esta es la historia de una chica, una chica que conocí en extrañas circunstancias. Era una chica tan fría... sin embargo quemaba todo aquello que tocaba.
Le gustaba provocar incendios, me apuesto una mano a que haría arder un glaciar... Por eso y entre otras cosas la bauticé con el nombre de "pirómana esquimal".
Tan cierto como que solo pasamos un día entero juntos es que fue suficiente para saber que no era como las demás.
Me hablaba con total confianza, pero en un tono muy autoritario a pesar de sus veinte y pocas primaveras. Le gustaba ponerme nervioso, controlaba de cualquier tema y en muchas ocasiones hacía preguntas que ella misma respondía. Era como ver relámpagos caer y no poder apartar la vista, porque te gusta demasiado lo que ves.
Recuerdo cuando al fin me hizo arder sobre la fría cama del hotel donde se hospedaba. Hasta el día siguiente no note las quemaduras.
Me desperté y ya no estaba, me había dejado una nota: "Ha sido un placer pasar el día contigo, pero no eres el hombre que estaba buscando".
No entendí muy bien la nota, no me había querido decir su nombre, no tenía su número y mucho menos su dirección.
A pesar de que me había dicho que estaba de paso y que posiblemente no volviese, fui varias mañanas seguidas al super donde la conocí, pasaba cada tarde por aquel parque donde la invité a merendar y varias noches me encontraba emborrachándome en el bar donde me besó por primera vez, pero nada.
Había desaparecido y solo me había dejado su recuerdo, una nota y la factura sin pagar de su estancia de fin de semana. A pesar de todo no estoy enfadado, porque es la prueba de que no fue un sueño, sino algo real y que esa mujer está en algún lugar.
Es posible que pasado tanto tiempo haya encontrado al hombre adecuado o quizá siga provocando incendios en el polo norte, ¡quién sabe!
Me desperté y ya no estaba, me había dejado una nota: "Ha sido un placer pasar el día contigo, pero no eres el hombre que estaba buscando".
No entendí muy bien la nota, no me había querido decir su nombre, no tenía su número y mucho menos su dirección.
A pesar de que me había dicho que estaba de paso y que posiblemente no volviese, fui varias mañanas seguidas al super donde la conocí, pasaba cada tarde por aquel parque donde la invité a merendar y varias noches me encontraba emborrachándome en el bar donde me besó por primera vez, pero nada.
Había desaparecido y solo me había dejado su recuerdo, una nota y la factura sin pagar de su estancia de fin de semana. A pesar de todo no estoy enfadado, porque es la prueba de que no fue un sueño, sino algo real y que esa mujer está en algún lugar.
Es posible que pasado tanto tiempo haya encontrado al hombre adecuado o quizá siga provocando incendios en el polo norte, ¡quién sabe!
Niña imantada - LOL
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario