No es la primera vez que estoy en este aprieto, y a pesar de que segundas partes nunca fueron buenas, siempre he creído que a la tercera va la vencida.
Por eso he subido a la cuarta planta de un edificio en el quinto pino, para tirarme al diablo por sexta vez y revivir con suerte una séptima vida felina, donde mis ganas de ti se me queden como la octava letra de Te quiero.
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