Que después de eso besé otros labios, y recorrí otros cuerpos, pero ninguno me supo mejor, ni nadie me hizo sentir lo mismo.
Nos frenaba el miedo a estropear una gran amistad, y al fín y al cabo después de un día improvisado que recuerdo perfecto, unas palabras en voz alta, de las cuales ya eramos conscientes, y nuestro intento fallido de olvidar y hacer que aquellas palabras se las llevase el viento, nada volvió a ser como antes.
Ahora hasta dudo si te habrás olvidado de que hubo un día en el que sentiste algo por mí o de lo contrario todavía lo recuerdas, si ese sentimiento podría ser rescatado, y hacer que salga a flote, o simplemente se ha desvanecido.
Ya sabes que mi seguridad siempre se ha ausentado en lo que a ti respecta.
Ni te imaginas las veces que te he escrito, y al terminar he borrado el mensaje sin enviar por desconocer la reacción al reaparecer de nuevo en tu vida...
Y así, sin más, después de tanto tiempo, eres tú la que reapareces ahora sin previo aviso, entrando como pasajera en este tren, (tan guapa como siempre) y sentandote dos plazas por delante de la mía.
Mientras me revuelvo en mis pensamientos, el asiento de tu lado sigue vacio. Me retoco, pinto mis labios, y recoloco mi blusa.
Camino hasta ponerme a tu altura.
Me miras, me da un vuelco el corazón, intento mantener la calma, respiro y sonrío.
No sé que pasará, solo sé que esta vez no desaprovecharía otro tren contigo por no saber a donde me lleva...
No hay comentarios:
Publicar un comentario